El incondicional y majestuoso Zachary respondió: “Soy tu amante, ¿qué pueden malinterpretar?”.
¡Bum!
Era como si una bomba hubiera sido detonada en la mente de Sotiria. Casi echa espuma por la boca y se desmaya.
“Entra en el coche. Tengo algo que mostrarte”. El melodioso tono varonil de Zachary y su seductor aliento rozaron su mejilla.
Sotiria, que se esforzó por recuperar su compostura, sintió que las personas a su alrededor habían comenzado a mirarlos de manera extraña. Molesta y avergonza