Charlotte regresó a su dormitorio, pero su corazón aún seguía latiendo con fuerza. Mientras se miraba en el espejo, sus labios estaban tan carmesí como si estuvieran sangrando, y su boca estaba llena de un regusto levemente dulce y metálico, como si el intenso beso de Zachary aún persistiera en sus labios…
Siempre que Zachary se acercaba a ella, sentía pánico y asombro. Incluso había tenido la ilusión de haber regresado a la noche en que ese extraño la profano hacía diez meses.
Esta vez, ¿fue