“Mami, el sol ya te está dando en el trasero, ¡pero sigues durmiendo!”.
Charlotte fue sacada de su sueño.
Al abrir sus ojos llorosos, vio que Naomi estaba acostada sobre ella, pellizcándole la nariz con los dedos. “¡Deja de dormir, pequeña holgazana!”.
“Naomi…”. Charlotte le acarició la cabeza. “¿No fuiste a la escuela? ¿Por qué estás en casa tan temprano?”.
“¿Quién dice que es temprano? ¡Despierta, son casi las seis!”. La voz de Naomi sonó como una campana de iglesia en los oídos de Charlot