“¡Suficiente!”.
La voz de Zachary le respondió con frialdad mientras apartaba fríamente la mano de Lorraine al mismo tiempo.
“¡Ah!”.
El hombre usó tal fuerza que Lorraine dejó escapar un grito y volvió a caer sobre las escaleras.
La piel de su codo se desgarró y empezó a sangrar.
Los ojos oscuros y llenos de tinta de Zachary no mostraban ni una onza de lástima. Su voz aún sonaba fría e insensible.
“Recuerda, si algo le vuelve a pasar a Carlie a partir de ahora, lo primero que me vendrá a l