Mundo de ficçãoIniciar sessãoNarra Itziar
David seguía sumido preso en su dolor, me estaba abrazando con muchísima fuerza cuando de pronto me soltó de golpe y se fue a encerrar a su recamara, ante el asombro mío y de Ale. Yo lo seguí para entrar a hablar con él para tranquilizarlo, para poder decirle que lo amaba y que estaría para él, en las buenas malas y peores, pero no quiso abrirme y mucho menos escucharme, me dolió en el alma su actitud y Ale tam







