Había pasado tres meses, desde entonces muchas cosas habían cambiado, la ausencia de mi padre era dolorosa, creo que nunca pasará ese dolor ante su recuerdo, pero era cierto, la vida continúa.
Mi abuela se fue hace un mes, el abuelo pasó dos semanas con nosotros y las otras dos en Montería en los dos meses seguidos al sepelio, siempre al pendiente de todo, era un roble. Mamá decidió quedarse en Estados Unidos hasta mi operación, me dijo que su deseo era volver a casa después.
El doctor Robins