Debíamos levantarnos, anoche llegamos a Montería. Ricky, Lucas y Lucían se iban hoy, aún no había salido el sol, pero debía estar a las ocho en el aeropuerto, comencé a besarlo en el pecho, cuello y apenas toqué, sus labios él los devoró. Tenía miedo que se fuera, era como un mal presagio.
Pero debía ser el miedo a perderlo, comenzamos a tocarnos y en cuestión de segundos Ricky se fundía en mi interior, en los días no nos bastaron para amarnos, amada por él, me sentía plena, besó mi cuello y lo