Había pasado unos días y Alexa cada día perdía más la fe de poder escapar de ese lugar, no entendía por qué la tenía cautiva y le juraba amor si apenas y se conocían.
Por más que Axel insistía en que comiera lo que le traía, ella se negaba y eso ya le comenzaba a afectar sus sentidos.
Ya había perdido la cuenta de cuantos días lleva en ese lugar, le había desatado las manos y pudo recorrer el estrecho cuarto en donde se encuentra, en uno de los laterales se encuentra una pequeña ventana, pero l