—¿Sucede algo?, ¿por qué gritas?.
—Nada, es que no pensé que fuese una sorpresa, si lo hubiese sabido, no lo habría pedido. —Hice pucheros
—No pasa nada, si quieres el viernes hacemos unos, y te enseño. —Sonrió y siguió con sus documentos
Asenté y seguí comiendo del delicioso manjar, mandado por los mismos dioses.
Me pareció muy bonito de su parte que quisiera hacer eso, pero también, ¿por qué haría eso conmigo?. Una pregunta más que me invadía, una pregunta la cual no tenía respuesta.
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