Los choques de nuestra piel sonaban por toda la habitación, me sentía avergonzado de que su hermano escuchara esos ruidos, pero realmente no quería parar.
Ella mordió mi mano y juntos nos corrimos, quedé exhausto y dejé caer mi cuerpo encima del suyo colocando mi cabeza entre su pecho.
—Déjame descansar un poco. —susurré encima suyo
—Esta bien. —puso sus manos en mi cabeza
Empezó a sobar su mano en mi cabeza, acariciándome suavemente el cabello. No! ¿Por qué hacía eso? ¿¿Por qué??.
Me le