—Aaahh!!. —grité
—Voy recordarte quien te sabe tocar mejor.
Sus movimientos empezaron a ser fuertes, con su mano derecha sujetó mi pezon, y su otra mano estaba cerca a mi cuello.
Estábamos teniendo sexo de nuevo, podía sentir su pene llenándome otra vez, pero ¿por qué mierda pensaba en Cristian?, era claro que estaba disfrutando como me lo hacía, como Esteban me tocaba, estaba excitada.
No podía dejar de gemir, estaba en un disfrute indescriptible, sabía que lograría venirme pronto, y no quería