•Capítulo 100•

Pasaron varios minutos y nos vestimos, nos acostamos de nuevo y cuando volvimos a abrir los ojos ya habían pasado varias horas, un poco de luz entraba por un pequeño espacio que estaba descubierto en las cortinas de las ventanas.

Ambos nos miramos un poco preocupados y nos levantamos de la cama. Teníamos un fuerte dolor de cabeza, quería morirme en ese instante, arrancarme la cabeza.

—Pediré unas pastillas y unas cosas para el guayabo. ¿Estás muy mal?. —Preguntó acariciando mi cabeza

—Mucho, qu
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