Mundo ficciónIniciar sesiónEsos ojos color miel, siempre cálidos, siempre tranquilos, aquella tarde de lluvia se mostraban brillantes.
A Emely siempre le pareció que esos ojos color miel de Ian le recordaban el atardecer, el crepúsculo que avecina la noche traviesa.
Vestía una camisa negra de mangas cortas, mostrando sus brazos fuertes y bronceados; también tenía puesto un pantalón jean desgastado, algo apretado a sus gruesas piernas. A Ian siempre le gust&







