Mundo ficciónIniciar sesiónUff… qué extraño se sentía volver a abrazarlo así. Lo cierto era que Ian, cuando se proponía en ser cariñoso, le salía muy bien.
—Yo te amo, Emy, te amo mucho —susurró—. No quiero dejarte. Sé que a veces crees que yo no le doy importancia a lo nuestro, pero no es así, claro que me importa. Lo que pasa es que yo no quiero casarme si nuestra relación está en esta situación,







