Capítulo 14: Los celos de Ximena.
Al entrar en la habitación de Ximena, la encontró sentada en silencio, con los ojos enrojecidos por las lágrimas que amenazaban con caer.
—¿Qué quieres? Lárgate con tu amada esposa—.
Alejandro se acercó a Ximena, tomándola con ternura entre sus brazos, intentando calmar su dolor.
—No puedo dejar a Camila, Ximena. Ella es mi esposa, me casé con ella antes de conocerte a ti —mencionó sincero.
Pero Ximena, con la voz entrecortada por la tristeza, le suplicó:
—Déjala, Alejandro. Deja a mi madre y q