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El punto de vista de Sofía
Henry me hizo pasar a su casa, observé atentamente desde donde estaba y no pude resistirme a admirar la grandeza del lugar. Me presentó a Lynda, la mujer que se mostró muy acogedora con él hace un minuto, quien me saludó con una sonrisa amistosa. Logré saludarla cortésmente, pero no pude librarme de la inquietud que se instaló en mis entrañas al verla tan acogedora con él. Ella se inclinó para darle un beso en la mejilla antes de irse, y yo apreté los puños para rep