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POV DE HENRY
Layla y yo paseamos de la mano por los serenos pasillos del acuario. El suave resplandor azul de los tanques nos bañó con una luz de otro mundo y la fascinante danza de los peces captó nuestra atención.
“Mira esos peces ángel”, señalé un par deslizándose con gracia por el agua. “Parece que llevan vestidos de noche”.
Layla se rió, sus ojos brillaban. “¡Por supuesto que sí! Siempre me ha parecido fascinante el mundo submarino”.
Pasamos al siguiente tanque, hogar de una escuela de