"¡Son un niño y una niña!". Anunció emocionada la enfermera mientras colocaba a los bebés sobre el pecho desnudo de Kiara porque el contacto directo piel a piel los calmaba.
Kiara no podía dejar de llorar mientras los miraba.
"Zane, son tan perfectos. Los amo tanto", murmuró y él rio entre lágrimas antes de depositarle un beso en la frente. Miró a los gemelos y su corazón se hinchó de amor y felicidad.
"¿Por qué no les damos espacio?", murmuró Anastasia con una sonrisa antes de volverse hacia