Kaida se sienta en su trono, mirando a sus guardias con una sonrisa confiada. "Los cazadores han huido", les informa. "Pero no me importa. Ya no me necesitan".
Se encoge de hombros, como si la traición de los cazadores no fuera un problema para ella. "Tengo a mis hombres lobo y mi propio poder. Eso es suficiente".
Sus guardias asienten, aunque parecen dudar. Kaida no parece notarlo, demasiado segura de sí misma.
"Preparadnos para la próxima fase de mi plan", ordena. "Vamos a mostrarles a tod