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~ El punto de vista de Isabella
A la mañana siguiente, un suave golpe a la puerta me sacó de mis sueños. Parpadeando soñolienta, me incorporé, frotándome los ojos, mientras Kate murmuraba algo sobre “cinco minutos más”. Justo cuando estaba a punto de dejarme caer sobre las almohadas, oí otro golpe, esta vez más fuerte. Gruñendo juguetonamente, me levanté y abrí la puerta. Vi a uno de los guardias de Lucian allí de pie, con aspecto un poco nervioso.
—Buenos días, señorita Isabella —dijo, hac