Mundo ficciónIniciar sesiónContinuo acariciándolo sin perder detalle de sus gestos, adoro como contrae su ceño y muerde ligeramente su labio inferior producto del placer que le produzco. Consciente que no debe estar lejos de llegar a la cúspide, me detengo, haciendo que inmediatamente abra sus ojos — ¿Por qué para? — pregunta alterado.
— ¡Es su castigo por ser un soquete! — una sonrisa maliciosa se dibuja en su rostro, al tiempo que tira su cabeza







