KAT
Las gotas de agua se escurren bajando por mi piel, salgo del baño de la habitación que Caleb me ha proporcionado con un albornoz cubriendo mi cuerpo desnudo. Aún no me acostumbro a este dormitorio tan grande, tiene dos piezas, una donde hay una gran cama con un dosel que parece sacado de una película de princesa, también una un gran vestidor abierto a unos pocos, sillones rosas frente a unos ventanales grandes que dejan una maravillosa vista al bosque y sus montañas tupidas de nieve. La otr