32. Sergey

 Una vez que consigo algo para darle de comer a Amara, hago mi camino de vuelta hasta la sala en la que le estaban tomando las muestras de sangre, me detengo momentaneamente al verla en la puerta, la noche anterior me había vuelto loco de preocupación cuando la encontré en el baño, tenía muy mal aspecto, y la idea de que pudo haber muerto sin que yo lo notara, me recorrió como una puñalada en el pecho.

Ahora está hablando con

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