Llegamos al final del túnel de árboles y veo a la distancia un altar dedicado a Gaia, frente a su escultura se encuentra alguien sentado en el suelo meditando, abro los ojos de par en par al ver que es alguien de nueve colas, enseguida tomo del brazo a mi madre y tiro de el con algo de fuerza, como cuando era una niña pequeña, ella pone una de sus manos sobre mi cabeza y me despeina levemente, aunque claro.... ¿Cómo podría despeinarme más? Tengo un cabello bastante abundante además de rizado y