—Deja de exagerar ¿Quieres? — La empujo entre risas. —Eres mi hermana de otra familia ¿Por qué ya no te necesitaría? Has estado conmigo en momentos muy difíciles y me has ayudado a salir adelante, no seas ridícula Karla— Suelto una pequeña carcajada para no molestar a nadie. —Además, es culpa tuya que esté metida en todo esto.
Le recuerdo de forma breve como es que nos vimos involucradas en todo esto y ella se limita a decirme que no podía resistirse a no acercarse a los “chicos nuevos del saló