—Madre, deja de pelear con la señora, lo que menos quiero es tener problemas.
—Y no los tendrás cielo, te lo aseguro.
La sonrisa que me dedica no me da para nada buena espina, sólo espero que ella no se meta en problemas ni que los cause, suficiente tenemos con estar dentro de una tribu que no nos quiere y para echar más leña al fuego, su matriarca nos detesta.
—Como digas— Le contesto un poco dudosa. —En fin, hemos venido a dejar a nuestros cachorros, pero...
—Pero nos preocupa uno de ellos