La conversación cesa de forma repentina, haciendo que mis nervios estén a flor de piel. Trago saliva con dificultad y me pongo a jugar con mis dedos de forma nerviosa, esperando a que la señora se vaya, no tengo valor de verla a la cara en estos momentos y quizás nunca lo tenga, da bastante miedo.
—Deja tranquila a mi hembra, sigo firme en mi decisión y no voy a cambiar, te guste o no— El tono de su voz es algo alto, se nota que se está empezando a desesperar. —Ahora, si no te importa, iré a du