Capítulo 46

Me resigno ante la idea y me recuesto frente a él atisbando la mirada en su dirección al tiempo que suelto un pequeño chillido de tristeza, sus ojos dorados me observan de forma seria y no muestra señal alguna de vaya a ceder.

El enorme lobo mueve las orejas y luego toma su forma humana, me voltea a ver y se sienta en el suelo, me acerco a él acurrucándome a su lado.

—Reese, tu padre te está buscando.

La voz de Gabriel llega a mis oídos, me levanto del lugar y estoy por regresar con mis crias,
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Christian Garciay que hora les a dado de comer?? o esque no comen
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