Reese.
El día de la emboscada ha llegado, me siento muy ansioso, mi sangre de lobo está excitada, la idea de salir a cazar siempre ha provocado eso en mí. Estamos partiendo hacia el punto de encuentro cuando mi hijo se ha acercado a mí, diciéndome que espera que vuelva pronto y con bien a casa; pese a que es un niño de dos años, es bastante inteligente. Le dije que, en mi ausencia, él tiene que cuidar de su mamá y de su hermanito, sus ojos brillan, decidido a cumplir con su misión.
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