—Hola, cariño— Susurro suavemente y extiendo mi mano hacia él, como si fuera una niña mimada.
—Hola— Me sonríe de oreja a oreja y se sienta atrás de mí, colocando mi cabeza sobre su regazo y acaricia mi cabello delicadamente. —¿Estas bien? — Besa mi frente.
—Sí, estoy bien... cansada, pero bien.
Nos quedamos platicando por un largo rato, bueno... en realidad le he platicado todo lo que he hecho en todo el día, desde lo que hicieron sus hijos hasta todo lo que he practicado, de que todavía no me