Reese me olfatea un poco y resopla con fuerza, luego me toma entre sus brazos y me frota con ellos, impregnándome de su olor otra vez.
—Por Gaia... Reese— Le digo entre pequeñas risitas. —Vamos, que ya estoy cansada de este lugar.
Me deja en el suelo y salimos del lugar, encontrándonos con el resto del grupo fuera de la cueva del alfa Rovalo. El líder de exploradores le entrega un pequeño informe de lo ocurrido y cuando le cuenta lo que he hecho, me voltea a ver muy sorprendido.
—Perdón que no