Capítulo 94: Esos cachorros son míos.
—Connie no puedes hablar de eso. Mucho menos gritarlo —la regañó fríamente, Maray.
Connie se soltó, forcejeando con Maray.
—¡¿Por qué?! ¡Es la verdad! ¡Él no se siente como tú! —decía la cachorra sin comprender, mientras señalaba a Beta Aeron— ¡Pero el señor malo de la mansión, sí! —hizo ella un puchero, refiriéndose a Alfa Rezef— ¡Connor está mal! ¡Connor debe sentirlo igual! ¡Él miente! ¡Siempre miente!
Aún con las palabras en desesperación de la cachorra, Connor en un mar de lágrimas n