—AY~ —Reina Maray soltó un gritito, cuando cayó sentada en el piso rocoso.
Alfa Rezef frunció el ceño, soltando un sonido de molestía con sus dientes.
—Tsk~ ¿Y ahora qué tienes? —le preguntó él, de mala manera, poniéndose de pie se acercó a esa mujer loba.
El sonido de los pasos de ese alto hombre lobo eran escuchados con gran profundidad por los oídos de esa hembra. El olor de él y hasta su calor a tal distancia, eran percibidos por ella, que se sentía extremadamente sensible.
La