Capítulo 57: Desgraciado cachorro.
Ella desvío su camino a mano derecha, comenzando a adentrarse entre el césped.
Entre más avanzaba, la altura del césped más crecía.
Entre el aroma de la tierra, hiervas y la frescura del clima… Entre el olor de las flores silvestres, y los animalillos en las profundidades del bosque, la esencia de su mate a la que tan sensible siempre fue… Resultaba opacando todas las demás.
Luna Maray detuvo sus pasos.
Ella podía olerlo, ella podía sentirlo, él a ella no.
Un extraño sentimiento de do