Capítulo 55: Perdóname mamá.

El lobo, cuyo pelaje era tan oscuro como la noche misma, poseía unos ojos afilados y llamativos de un tono amarillento característico de los lobos de esa manada.

—Alfa, he regresado de mi misión —informó de inmediato, Beta Gaspar, al Rey Alfa Dalton —Tengo noticias sorprendentes —añadió.

—Lars, tú te encargarás de asegurar que todos cumplan con los ejercicios en mi ausencia —ordenó ese imponente lobo Alfa, cuya sola presencia irradiaba majestuosidad, frialdad y peligro—. Sígueme mi Beta —le
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