Con los primeros rayos del amanecer, Maray regresaba al territorio de Luna Plateada. Ella se reunió con Alfa Rezef en el jardín trasero de la mansión.
La fresca mañana bañaba el jardín con una luz dorada y suave, creando un ambiente cálido.
El olor húmedo y natural de las plantas y las flores impregnaba el aire.
En el jardín, se alzaban glamurosos árboles de sauce llorón, cuyas ramas se mecían suavemente con la brisa matutina. Arbustos de diferentes tamaños adornaban el paisaje, luciendo u