Capítulo 219: Mi amado Alfa, herido.
Esa noche comenzaba a nublarse en el territorio de Luna Plateada. El viento meciendo las copas de los árboles en el jardín, desprendiendo aquellas marchitas, como una lluvia de la naturaleza.
En el centro de ese sector, una fuente emanaba un suave murmullo de agua, añadiendo un toque de serenidad al ambiente tenso de esa noche fría.
Reina Maray apareció de repente, su cuerpo esbelto envuelto en una bata ligera de seda roja que caía sensualmente sobre su figura, revelando la elegancia de