Un campo bastante amplio, césped que se mecía con las ráfagas del viento nocturno, mismo que agitaba las frondosas copas de los árboles en los alrededores de ese sector del bosque.
Una considerable cantidad de lobos reunidos, todos con el llamativo color del pelaje de la manada "Noche Carmesí".
—¡No debió ir solo! ¡Beta Aeron fue demasiado lejos esta vez! —exclamó uno de los lobos adultos y guerreros de la manada, cuyas cicatrices se mostraban con orgullo como trofeos de sus batallas victo