Kate:
Mi cabeza latía con fuerza mientras me dejaba caer en el sofá. La próxima vez, me prometí limitarme a dos copas de cóctel.
La música en el bar estaba demasiado alta y cuando finalmente decidí irme, ya había pasado la medianoche, así que me quedé a dormir en casa de una amiga que vivía cerca.
Me quité los tacones de seis pulgadas y me dirigí a la habitación de Mia. Como no había venido a casa, supuse que estaría preocupada.
—Mia, ¿estás despierta?
No hubo respuesta.
—Voy a entrar —empujé l