La voz de Asher iba y venía de nuestro enlace mental, sin duda alguna porque él se había sumado a la batalla. Podía escuchar la ira y la euforia en su voz, y mi ritmo cardíaco se disparó mientras mi ansiedad se arraigó. Mi piel se ruborizaba con una sombra roja brillante, y me quite la camisa mientras me movía. Cada kilómetro se sentía como horas, y para cuando el punto kilométrico de nuestro pueblo aparecía, estaba cerca de explotar.
Sean nos contó acerca de nuestro plan de camino a casa, per