NAHAN
Llego hasta el inicio de la escalera y una fuerza intensa me impele a subir y hablar con Bianca. Yo todavía siento su calor embriagando mi lucidez, ¿Cómo es que pude besarla de aquella forma, casi tomándola en la mesa de café en la mañana? Y ella correspondió a mis besos, con el mismo furor.
El mismo fuego, consumiéndonos a nosotros dos.
Dos años solo… dos largos años de insomnio, de agitación, de miseria. Sin nunca má