El recorrido continuó hacia una sala de descanso especialmente diseñada por Lucía.
Había ocho suites completas, cada una con cama, armario, espejo de cuerpo entero y lavabo. El área común tenía una cafetería, libreros, columpios y mesa de ping-pong para entretenimiento. Además, como a Lucía le gustaba cocinar, equipó una pequeña cocina con todos los utensilios necesarios.
Esta área estaba gestionada por el sistema inteligente, estrictamente separada de la zona experimental, sin interferencias mu