—Pero Luci, ¿por qué preguntas todo esto?
Los ojos de Lucía brillaron con entusiasmo:
—¡Justamente tengo un proyecto, Tacio! ¿Lo aceptarías?
Tacio quedó desconcertado.
—¿Qué... qué proyecto?
—Un laboratorio inteligente. Aunque hay una condición: tendréis que encargaros también de la construcción básica.
Efectivamente, lo que Lucía quería no era un laboratorio tradicional, ¡sino uno altamente inteligente!
Ambos terminaron de cenar apresuradamente. Después de escuchar los requisitos de Lucía, Taci