Jorge se encogió de hombros con naturalidad: —Últimamente me estoy cuidando, la verdad es que no me atrevo.
El golpe verbal de Mateo no solo falló en provocar una reacción, sino que lo dejó sin palabras.
—Jorge, ¿tan poco hombre eres? ¿No tienes dignidad ni carácter? ¿Qué clase de hombre eres?
—Primero, beber no tiene nada que ver con la hombría ni el carácter. Segundo, si soy hombre o no, cualquiera que no esté ciego puede verlo.
Mateo sonrió con desdén: —¿Así es como razonabas también con Lucí