Lucía miró a su alrededor. La habitación sin luz tenía un silencio sepulcral. Afortunadamente... solo había sido un sueño. Sin embargo, no podía controlar su respiración agitada, como si acabara de ser rescatada del mar, desesperada por respirar aire fresco.
— Ding...
La brisa nocturna hizo sonar la campanilla de viento en la entrada. Lucía miró hacia afuera, donde el sonido de las olas era claro en la noche tranquila. La inquietud de la pesadilla persistía, y al no poder dormir, decidió salir a