Sentía que debía tener la peor cara de todas al estar metido en este embotellamiento. Me desespera y lo peor es que no puedo hacer nada al respecto más que esperar. Lo peor, es que mi teléfono se murió por mi descuido de conectarlo en la noche y no serviría hasta que llegara a casa, aunque eso ahora lo veía muy distante.
Encendí la radio y escuché una vieja balada que sonó el día en que Samuel rompió su muñeca. Fue muy cómica esa tarde porque el estaba muy emocionado, al final lo habíamos conse