“¡Jin!” Lo llamó ella, pero esta vez con más fuerza. A la vez que sostenía su rostro en sus manos con todo su esfuerzo.
Sus ojos poco a poco recobraron claridad, y sus oscuras pupilas reflejaron su rostro, pero la mirada en sus ojos era extremadamente complicada.
“¿Qué sucede?” preguntó ella.
“No es nada”. Exhaló él.
“Eso es bueno”. Ella exhaló un suspiro de alivio. “La forma en que te veías ahora era como…” Pensó por un momento y se le ocurrió una descripción. “Era como un frágil cristal que