Incluso después de tantos años buscándola, nunca la volvió a encontrar.
Cuanto más extrañaba a esa niña, más lo lamentaba.
Había bebido demasiado ayer, y el pesar que se había reprimido en su corazón fue como una inundación que se desbordó y lo ahogó.
Ni siquiera supo cómo llegó a la entrada de este restaurante. Todo lo que podía pensar era que quería verla. Tenía que verla.
Era como si verla lo fuera a hacer sentirse mejor.
Sin embargo, después, cuando la vio, la niña en su memoria siguió