Todo lo que él quería desde el principio era que ella estuviera dispuesta.
Sin embargo, a medida que pasaba el tiempo, quería más.
Quería gustarle más a ella. Quería que no le gustara ningún otro hombre excepto él.
Ni siquiera podía aceptar la posibilidad de que su futuro involucrara a otro hombre además de él. Cada vez que pensaba en esta posibilidad, se llenaba de una punzada de celos.
Celos... Fue por ella que finalmente supo cómo se sentían los celos.
Ling Yiran levantó los ojos y miró