—Dios se encargará de que conozcas a alguien que te quiera mucho —dijo su dulce voz.
Ella se estremeció mientras sus pestañas temblaban ligeramente. Entonces levantó lentamente la vista. Sus ojos de fénix vieron su cara que era bonita, linda y amistosa.
Su expresión era muy seria. Esos ojos redondos mostraban preocupación y... un sentimiento más fuerte por él.
—¿Me amas? —Sus finos labios murmuraron.
—Sí. —Era sincera y no se avergonzaba de ello.
—¿Cuánto me quieres?
—No sé cuánto te